Formación a docentes en Prevención de Bullying

La mejor herramienta para poder llegar a conocer a los alumnos es conocerse más profundamente a si mismo/a.

El problema en el acoso escolar llega cuando la persona que está siendo agredida no se comunica, tiene miedo a decir lo que le está pasando incluso cuando se agrava la situación llega a sentirse culpable y merecedor/a de las agresiones.

 

 

En esta semana, la mayor parte de los docentes de la Axarquía que asisten al curso, ha concluido que la observación, y esa mirada sin juicio hacia los alumnos es el primer paso para la detección de posibles casos.

 Se va abriendo paso a esa realidad en la que el /la agresor /a también es una víctima.

Seguimos profundizando ¿Cómo se puede evitar el acoso escolar?

                               

Fases de bullying

  • Maltrato sutil: El niñ@ empieza a sufrir las primeras “bromas”, con insultos o burlas hacia su persona. Para todos los testigos, e incluso para la propia víctima, todo parece un juego sin consecuencias.
  • Intensificación del maltrato: Los ataques aumentan en frecuencia, gravedad e intensidad. La víctima se da cuenta de que no es un juego y de que su acosador@ cuenta con un grupo de seguidores que le apoyan o de testigos que miran para otro lado. Las sensaciones de impotencia y soledad del niñ@ se incrementan. A pesar de ello, en esta fase el niñ@ todavía es capaz de convivir en el aula con su acosador@.
  • Culpabilización: El niño@ no entiende por qué le está sucediendo todo esto y se culpa a sí mismo@, colocándose claramente en el papel de víctima. Según los expertos, en esta fase es imprescindible detener el bullying y separar a la víctima del acosador@, aunque para ello sea necesario cambiar al niño@ de centro escolar.
  • Daños psicológicos graves: El niñ@ asume las acusaciones del acosador@ y su grupo. Empieza a pensar que merece las agresiones, que no vale la pena como persona, que todos los insultos y descalificaciones son verdad… Estos pensamientos acarrean graves consecuencias para la autoestima de la víctima y pueden generar trastornos de ansiedad y depresivos.
  • Explosión: El niñ@ acosad@ no puede seguir resistiendo la presión a la que está sometido. En esta fase la victima puede tomar alguna de las siguientes “salidas”:
  1. Enfermedad: El niñ@ reacciona como en un caso de stress postraumático, generándose diferentes cuadros psicológicos como la depresión, los trastornos de ansiedad, la anorexia, la bulimia…
  2. Ataque: El niñ@ ataca a su acosador@, incluso con armas. Es una especie de “lucha final” en la que el niñ@, incapaz de aguantar por más tiempo los ataques, arremete con furia, sin importar las consecuencias.
  3. Suicidio: Incapaz de soportar por más tiempo el acoso y la impotencia, la victima decide quitarse la vida, como viene sucediendo, por desgracia, con más frecuencia de la que nos gustaría.

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